7 de Enero
La Epifanía del Señor o
La visita de los Reyes Magos
Epifanía
significa: manifestación o presentación en público.
Se llama así esta fiesta porque en ella se recuerda como
Jesús se manifestó ante los Magos para ser adorado.
Esta fiesta se celebra el 6 de enero en la Iglesia Católica
desde el año 400.
La adoración de los Magos al Niño Jesús la
narra el evangelio de San Mateo en el Capítulo 2, y es
una de las narraciones más bellas de la S. Biblia.
Magos: llamaban en Oriente a ciertos sabios que se dedicaban a
estudiar los astros y a profundizar en ciencias religiosas, y
se les consideraba como personas de gran santidad y sabiduría,
que empleaban su vida en la búsqueda de la verdad.
El evangelio no dice cuántos eran pero el Papa San León
dice que probablemente eran tres. Y esto lo deduce de los tres
regalos que le trajeron. La tradición les ha dado los nombres
de Gaspar, Melchor y Baltasar.
Venían de Oriente: Los países de oriente de Israel
eran: Arabia, Persia (o Irán) y Asiria o Babilonia (Irak).
Muchos creen que probablemente eran persas, porque las gentes
de ese país eran muy religiosas.
Se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde
está el rey de los judíos que ha nacido? Tuvieron
que averiguar en Jerusalén porque al llegar a esa ciudad
desapareció la estrella que los venía guiando. Y
de esto se valió Dios para anunciar en esa Ciudad Santa
el nacimiento de su Hijo.
Pues vimos su estrella en Oriente. El profeta Balaam había
anunciado: "Hacia Israel avanzará una estrella, y
es que un nuevo reinado aparecerá en Israel" (Números
24,17) Suetonio y Tácito y otros historiadores que narran
hechos del siglo primero, cuentan que había en Oriente
una creencia muy extendida de que de Palestina iba a salir uno
que gobernaría al mundo entero. Aquellos hombres vieron
una estrella nueva y desconocida y la fueron siguiendo hasta llegar
a Jerusalén. Estaban convencidos de que ella los guiaría
hasta el sitio donde había nacido el nuevo rey que iba
a gobernar al pueblo creyente.
Y hemos venido a adorarle: No vienen por curiosidad ni por interés,
sino a adorarlo como a Dios. Es un viaje de fe el que han hecho
estos hombres. Se llama peregrinación a un viaje para ir
a rezar y a adorar. El viaje de estos magos fue una verdadera
peregrinación.
Herodes era un rey sumamente desconfiado y mataba sin más
ni más a toda persona que a él le pareciera que
le podía quitar el puesto de rey. Así mató
a su esposa Mariamme, a su madre Alejandra y a su hijo Anipater
y a sus dos nietos Alejandro y Aristóbulo. César
Augusto decía por burla que mejor ser Cerdo de Herodes
(cerdo se dice "Hus") que ser hijo de Herodes (hijo
se dice "Huios").
Así que en casa de Herodes era más seguro ser "Hus"
(cerdo) que "Huios" (hijo) porque a los cerdos no los
mandaba matar, pero a los hijos sí.
Herodes se llenó de afán al saber que había
nacido un niño que iba a ser rey. Y tuvo miedo de que le
pudiera quitar a él su alto puesto. Jerusalén también
se llenó de emoción por dos causas: por miedo a
las medidas de crueldad que Herodes podría tomar contra
todos los niños recién nacidos, y por la esperanza
de que ahora sí hubiera llegado el tiempo de tener un rey
que les concediera la libertad y el mando.
Convocó a los Sumos Sacerdotes y a los escribas y les averiguó
el sitio donde debía nacer Cristo.
Ellos eran los que más conocían la Biblia y podían
darle la respuesta precisa. Y así lo hicieron.
Ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así
está escrito por el profeta: "Y tú Belén
de Judá no eres el pueblo menor entre los principales,
porque de ti nacerá el caudillo que será pastor
de mi pueblo Israel" (Miq. 5,1).
Le estaban citando el capítulo 5 del profeta Miqueas.
Herodes llamó a los magos y les averiguó el tiempo
de la aparición de la estrella.
Quería saber desde qué edad debía mandar
matar los niños. Todos los que hubieran nacido en los años
cercanos a la aparición de la estrella.
Al salir de Jerusalén vieron otra vez la estrella y se
llenaron de alegría y ella los guió y se detuvo
encima del sitio donde estaba el Niño.
Dato curioso: no se lee que alguno de Jerusalén se haya
tomado la molestia de acompañarlos hasta Belén.
Y sólo queda a unos pocos kilómetros. ¡Cuanta
pereza a veces para ir a dar culto y adoración a Cristo!
Entraron en la casa y encontraron al Niño con su madre
María y arrodillándose lo adoraron.
Entraron en la casa: O sea que Jesús, María y José
ya no estaban en la cueva sino que ya habían conseguido
una casita en arriendo para vivir en Belén.
Encontraron a Jesús con su Madre María: a Jesús
lo encontramos con su Santísima Madre. Por eso para ir
a Jesús, nosotros tratamos de ser devotos con María.
Abriendo sus cofres le ofrecieron oro, incienso y mirra.
Oro: es lo que se llevaba de regalo al primer mandatario de la
nación. Jesús es rey.
Incienso: se le llevaba de regalo a los dioses en sus templos.
Jesús es Dios. Hijo Unico del Unico Dios.
Mirra: es un ungüento muy costoso. Se empleaba mucho para
evitar que los cuerpos se pudrieran en el sepulcro. El cuerpo
de Jesús no se pudrirá en el sepulcro, sino que
resucitará glorioso.
Oro, incienso y mirra: La Iglesia Católica siempre ha visto
figurados en estos tres regalos, los tres obsequios que nosotros
debemos ofrecer siempre a Jesucristo: Oro, nuestras ayudas económicas
al culto y para los pobres. Incienso: nuestra oración.
Mirra (amarga) nuestros sacrificios.
Señor Jesús: que a imitación de los Magos
de Oriente vayamos también nosotros frecuentemente a adorarte
en tu Casa que es el Templo y no vayamos jamás con las
manos vacías. Que te llevemos el oro de nuestras ofrendas,
el incienso de nuestra oración fervorosa, y la mirra de
los sacrificios que hacemos para permanecer fieles a Ti, y que
te encontremos siempre junto a tu Madre Santísima María,
a quien queremos honrar y venerar siempre como Madre Tuya y Madre
nuestra. Amén.